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Edith Mancilla – Primera Línea COVID 19

Cuéntenos ¿Qué le llevó a ser profesional?

Edith Mancilla (EM): La vocación, siempre admiré a mi madre por su gran trabajo y dedicación a sus pacientes, al igual que yo es enfermera y me ha enseñado todo lo que soy como persona, para mi es la mejor enfermera que puede haber.

 

¿La formación en el país es buena en comparación a otros de la región? 

EM: Una gran parte de las carreras están acreditadas, al MERCOSUR eso nos coloca como profesionales calificados y competitivos frente a los otros países. Las prácticas que desarrollamos desde primer año hasta el último, nos ayudan a salir con las habilidades y destrezas que nuestra profesión requiere.

 

La pandemia ha puesto en evidencia la situación crítica del sector de salud ¿Cree que ahora más que nunca es necesario apoyar a todos los profesionales que han estado exponiéndose al máximo para trabajar?

EM: La misma población lo ha visto, es ahora cuando los bolivianos deben apoyar al sector salud, hemos estado ahí para ellos en todo momento, arriesgando incluso nuestras propias vidas, dejando a nuestras familias, durmiendo en hoteles por miedo a contagiar a nuestros hijos, necesitamos políticas de Estado en salud que eliminen la precariedad de los hospitales y mejoren la estabilidad laboral de los profesionales en Salud.

 

¿Cómo ha cambiado su vida el COVID-19?

EM: Lo más difícil fue explicar a mi hijo de 5 y 2 años que no pueden abrazar a mamá y papá después de un turno de 12 o 24 horas, que ya no podrán salir a la calle, al parque, por culpa de un virus. Mi niño de 5 iba al colegio y mi niño de 2 a la guardería pero cuando se vino la Pandemia cerraron todo, tuve que coordinar mis turnos con los de mi esposo para cuidar a los niños, además de los días para hacer las compras de la casa, se nos hizo complicado, llegábamos agotados de los turnos, con marcas y heridas por el uso de la máscara, con dolores de cabeza, en el pico más alto, en julio, varias colegas de nuestros servicios fueron dando positivo, nos tocaba trabajar con más de tres pacientes en terapia, en el caso de mi esposo ir a cubrir otros turnos por la falta de personal, mi hijo cada vez que llegaba del turno me decía -¡Mamá ¿ya mataste al virus? ¡Ya quiero abrazarte Mamá! – Eso me partía el alma y pedía a Dios que pronto todo pase.

 

Sobrellevar un desenlace fatal es duro, pero cuando hay que sobrellevar muchos, sobrevienen los cuadros de estrés y angustia seguramente ¿ustedes tienen que entrenarse especialmente o hacer algún tipo de psicoterapia para poder manejar estas situaciones?

EM: Nos entrenan para poder sobrellevar la muerte de un paciente, pero no para enfrentarlas a cada instante, atender a un compañero de trabajo con quien compartiste momentos especiales, es demoledor y no hay ningún tratamiento psicológico que te ayude a superarlo, salir y dar una mala noticia a tu propio amigo es terrible, no hay palabras que describan lo traumático que es.

 

¿Hay poco reconocimiento a los profesionales de enfermería?

EM: Sí, estamos presentes 24 horas, 365 días, como colectivo no generamos grandes titulares, no nos llevamos los aplausos cuando tiene éxito una innovadora intervención quirúrgica, o cuando nacen sextillizos. Pero detrás del personal médico SIEMPRE hay un equipo de enfermería trabajando para lograr la mejora de la salud. Sin nosotras, las enfermeras, sería imposible conseguirlo.

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